En este post te propongo un juego. Voy a poner una rutina estándar de día a día que me encuentro normalmente en sesiones y talleres. Y os traslado una pregunta para que entre todos montemos otra rutina. ¿Que cambiarias de este día?

 

Rutina de mañana:

Son las 8 de la mañana me levanto a grito de despertador. Ducha rápida para despejar la mente, un café y dos magdalenas para no salir de casa en ayunas. Voy tarde como cada mañana, cierro la puerta de casa con el abrigo a medio poner y mientras espero a que el ascensor venga a ayudarme con el descenso de 3 pisos, termino de arreglarme. Al salir a la calle pongo la quinta marcha hasta la boca mas cercana del metro. Me meto bajo tierra con todo un grupo de desconocidos con los que me siento en armonía porque, por la cara que gastan, parece que llevan la misma mañana que yo.

20 minutos de trayecto en un metro donde hace calor excesivo por la calefacción, que se junta con el roce de otras personas a mi lado ya que somos muchos y no cabemos ampliamente. De repente en medio de un túnel se para el metro, me sobresalto y pienso, mierda, no puedo llegar tarde al trabajo, no me gusta nada quedar mal, además, quien se va a creer que el metro se ha parado, eso no cuela. Siento ese pequeño dolor en el pecho, como una aguja pequeña que me molesta, la ignoro y termina desapareciendo.

Al final arranca enseguida, llego al trabajo, saludo a mis compañeros, cotilleamos un rato sobre la serie de anoche, la que hizo que me fuera a dormir tan tarde, pero sienta bien sentirse aceptado por tu entorno de trabajo, y hablar sobre esa serie es un buen punto de encuentro.

Me pongo a trabajar y a la media hora me entra cansancio y siento que mi barriga empieza a pedirme el desayuno. Me voy con mi compañero a hacer un descanso y a desayunar, y así hablamos un poquito del partido de la otra noche. Nos acercamos a la máquina de vending, cojo un café y un bocadillo de pan de molde con paté de atún. Pienso… ¿quién coño debe pillar las manzanas en esta máquina?

Se termina el recreo y otra vez a trabajar.

 

Rutina de mediodía:

Al mediodía hora de comer, bajamos al menú de siempre e intento comer bien, me gusta cuidar mi físico, así que pido ensalada, y pescado. Intento evitar el tiramisú de postre así que pido un cortado, con un poquito de azúcar, me ayudará a terminar la jornada de trabajo a tope.

De vuelta al trabajo, ya recta final, tengo sueño, que ganas de coger vacaciones, pienso mientras termino de pasar los últimos informes. Vuelve el dolorcito en el pecho, miro la hora y me doy cuenta que ya solo quedan 10 minutos para terminar mi jornada.

 

Rutina de tarde:

Por fin se terminó el trabajo, corriendo hacia el metro que en 30 minutos salen los niños del cole y hay que llevarlos a pintura y fútbol. Recojo a los niños y los dejo en sus respectivas actividades, me gustaría tener más tiempo para estar con ellos, pero la vida es así, gracias a que trabajo tanto, pueden hacer este tipo de actividades.

Mientras los tengo distraídos, aprovecho para relacionarme con otros padres, por fin un momento de descanso. Dios, vuelve el dolor en el pecho, ahora que me he relajado parece más intenso y me cuesta hacerlo desaparecer. Tengo que dormir más pienso, esta noche iré a dormir temprano y mañana estaré a tope.

 

Rutina de noche:

Llegamos a casa y empieza la rutina de la noche, cena para todos, duchas y niños a dormir. Y por fin llega esa hora por la que he estado todo el día esperando, mi momento. Me comen los remordimientos ya que me he prometido que iría a dormir temprano, pero por ver un capítulo de la serie del momento, tampoco pasará nada. Así además mañana tengo tema de conversación con mis compañeros.

Así que me pongo a ver la serie, y la acompaño con un trocito de chocolate, me relaja. Cuando termina el capítulo son las 2 de la mañana, creo que me he quedado medio dormido en el sofá, voy a la cama y me pongo a dormir. Se me cierran los ojos hasta que el despertador me despierta a grito de timbre.

 

Bien, eso podría ser una rutina diaria de cualquier ser humano del siglo XXI.

Si te fijas bien, verás que este pequeño ejemplo de un día a día está lleno de estímulos externos que provocan una reacción de nuestro cuerpo. Y además de eso, hay un tempo de vida elevado sin mucho tiempo para pensar. Es decir se concentran en un día todas esas maneras de las que hemos hablado donde aparece la ansiedad. A nivel psicológico, externo o social, o incluso filosófico, de cómo estoy comprendiendo yo el mundo.  Ahora te toca a tí, ¿qué harías distinto tú?

 

Si te sientes identificado con ella no te preocupes, y no sabes cómo poner en práctica todo lo que sabes que cambiarias. Aquí puedes ver cómo funciona la ansiedad y luego te enseñaré lo fácil que es cambiar esta rutina por una mucho mejor.

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