Si normalmente escuchas qué te está pidiendo el cuerpo, te darás cuenta que esta máquina perfecta que te lleva por los sitios no siempre te pide lo que entendemos como alimentos saludables.

A veces el cuerpo te pide agua, fruta, cereales o legumbre incluso a veces verdura. Cuando esto pasa entendemos que el cuerpo nos está pidiendo energía para seguir adelante con nuestro día.

¿Pero qué es lo que pasa cuando el cuerpo te pide alimentos azucarados, gaseosos, grasientos o muy salados? Estoy hablando de cuando te pide el croisant de chocolate, las patatas fritas o la coca cola.

Cuando el cuerpo te pide esto, podemos mirar de entender y escuchar por dos caminos. El físico y el emocional.

 

En los dos casos tu ansiedad juega un papel más que importante, ya que la tensión constante de tu sistema nervioso te acostumbra a dejar un estado físico insuficiente y por supuesto si sufres ansiedad es que hay alguna emoción por allí mal resuelta, si no, tu cuerpo no nos avisaría. El tener niveles altos de ansiedad provoca el incremento del consumo de alimentos en general, pero sobre todo de los alimentos confort (ricos en grasa y en azúcar). Porque estamos buscando sentirnos seguros.

 

Tienes que tener en cuenta que  el azúcar es considerado como una sustancia potencialmente adictiva. Esa ‘adicción’ es debida a que se activan las neuronas del centro del placer del cerebro. Y eso provoca que nuestro miedo y por consecuencia nuestra ansiedad, disminuya.

 

¿Cómo lo podemos combatir?

 

Aunque te parezca que no te sacia te recomiendo que cuando el cuerpo te pida dulce le des alimentos naturales dulces como: fruta o verdura de raíz como la zanahoria o el boniato. Llévate siempre un tapper contigo, lo preparas en casa tranquilamente, y así estas apunto para cuando lo necesites.

 

Tener un sueño de calidad es fundamental. Si duermes bien y te sientes descansado el cuerpo dejará de pedirte sobretodo los alimentos salados y grasientos. Te ahorraras muchos kilos extras, y para qué engañarnos, a todos nos gusta vernos bien.

 

Por último te recomiendo que te esfuerces un poquito y entrenes tu mente para luchar contra estas cosas, ejercicios como mindfulness, Qi gong o yoga te pueden ayudar y mucho.

 

Animo, no te rindas a por ello.