El Taoísmo es una experiencia personal. No es una doctrina como tal, ni un sistema de creencias. Es una manera de vivir y entender el mundo, totalmente al margen de la sistematización y los dogmas.
El Taoísmo nace en los inicios de la cultura china, con las primeras tribus que se empezaron a formar alrededor del río amarillo. Es por eso que siempre encontramos metáforas con el agua en todos los escritos taoístas. Seguro que os suena una estrella de cine mediática, muy taoísta, que ya decía eso de “be wáter my friend”.
Ya en aquellos tiempos se podía distinguir un taoísmo filosófico de otro de místico o chamánico. Más tarde y sin que tuviera nada que ver con este, nació uno religioso y ritual.
La escuela mística estaba formada por adivinos y astrólogos que se dedicaban a la meditación, a la adivinación y a la búsqueda incansable de la inmortalidad y la longevidad; utilizando técnicas fisiológicas y ejercicios corporales. (Chi Kung).

El taoísmo filosófico se empezó a desarrollar a partir del siglo IV ac, durante la época de los reinos combatientes, que fueron un periodo de caos y crisis, donde los sabios buscaban soluciones seguidos por sus discípulos. Esto provoca la aparición de muchas escuelas diferentes.
El taoísmo no tiene una sistematización, ni unas normas que todos deben seguir. No buscan arreglar directamente la situación social, viven alejados de los asuntos políticos y se dedican a buscar los caminos de la felicidad interior. Desprecian las costumbres, el afán de lucro y el poder y defienden la libertad individual. Para el Taoísmo, la naturaleza es la fuente de la felicidad, y cambiar esta naturaleza, conlleva sufrimiento. Cada cosa, cada momento, tiene su naturaleza, y debemos conocerla y respetarla. Dejar fluir la misma naturaleza nos brinda la oportunidad de ser felices. Si nos trasladamos a Occidente, en la antigua Grecia, encontramos muchos paralelismos con los cínicos, los escépticos y sobre todo con los epicúreos.

Dicen los historiadores que el taoísmo fue creado por Yang Zhu y Lao Dan. Pero la verdad es que estos dos pensadores han quedado en un segundo plano, pues, los dos grandes autores que nos han llegado a nuestros tiempos y se han consolidado como los creadores del taoísmo han sido: Lao Tse y Zhuangzi.
Ellos dos son los creadores de las obras más famosas del taoísmo, el Tao Te King y el LiehZi respectivamente.
Estos dos antiguos sabios taoístas coinciden con tres ideas fundamentales que giran en torno al taoísmo i que te van a ayudar a enfocar tu vida de otra manera, estoy seguro.
El tao: camino o vía.
El té: virtud o eficiencia.
El wuwei: la no acción.

El Tao
Se suele traducir como vía o camino y es un término mucho más antiguo que el taoísmo, que no deja de ser la corriente filosófica basada en él. Los confusionistas o Moistas también utilizan el término Tao, pero desde otro punto de vista, de moralidad y rectitud. En realidad el Tao es inaccesible al entendimiento, es inefable, no tiene nombre. El Tao es una sensación, lo sientes, sientes que estás haciendo lo que te pide el cuerpo, eres feliz, estas en paz. Eso es el Tao, i cada uno tiene el suyo, y no se parece en nada, o en casi nada, al de los demás. Es por eso que el verdadero Tao es aquel que no se puede expresar.

El Té
Se traduce como virtud, como conducta virtuosa, o como modo de actuar. Es decir el Té, es lo que hace que se pueda expresar el Tao en los seres. Las costumbres y los hábitos, la manera de actuar que tenemos programada en nuestro disco duro y que sacamos sin pensar. ¿Te suena? Actúo de una manera que no me gusta, que sé que no me aporta ningún beneficio, y aun así lo hago. Cambiando estas actitudes, entrarás en el Té y a través de él te acercaras más al Tao.

El Wu Wei
La no acción, uno de los términos más interesantes del taoísmo, es una característica propia del Tao, que no actúa, pero nada se queda sin hacer. Se refiere en realidad a la acción espontánea, hay que dejar que el Tao actúe por sí solo, dejar seguir el curso natural y espontáneo de las cosas. Cuando la acción sigue el curso de las cosas sin intentar imponerse, es lo natural, lo que se adapta a la naturaleza. Y volvemos a la idea de crear hábitos, y dejar que actúen por si solos.
No se trata de no hacer nada, de la inacción total, sino, de una tranquila no intervención, de espontaneidad, de ausencia de intención.
La no acción no es el desinterés por el mundo, es dejar que las cosas sucedan de manera natural, por sí mismas, y evitar toda aquella acción que no sea espontánea.
Si te fijas bien, muy poco tiempo de nuestro día lo usamos para hacer cosas útiles que nos sirvan para ser más felices, para llegar a conseguir lo que queremos. En realidad la gran mayoría de nuestro tiempo lo malgastamos en cosas inútiles que nos distraen de nuestro objetivo real. Admítelo, es el primer paso, el tiempo es vida, y el que ya ha pasado no volverá. Deja fluir ese tiempo, escúchalo y veras que él mismo te lleva a utilizarlo de forma útil y valida.

¿Qué podemos hacer para acercarnos un poquito al TAO a día de hoy?
A día de hoy hay infinidad de cosas que podemos hacer para estar más cerca del Tao y de nuestra felicidad, por consecuencia. O más bien dicho, hay muchísimas cosas que podemos dejar de hacer para acercarnos al Tao.
-Dejar de mirar la televisión, o reducir el consumo
-Abandona los periódicos, solo dan malas noticias, y por desgracia están todos dominados por partidos políticos que nos quieren vender su mundo, según su punto de mira. La mayoría de lo que dicen solo es una mera visión, desde otros ojos, de la realidad.
-No te relaciones con personas que no te inspiran, menuda pérdida de tiempo. Ves con aquellos que llenan tu vida de cosas maravillosas.
-Acuéstate antes y levántate antes, aprovecha las horas de sol, veras como se alarga el día.
-Frecuenta esas actividades que te llenen espiritual, física y emocionalmente. Si no te gusta ir al gimnasio a gastar tus fuerzas en una cinta como si fueras un hámster de laboratorio, no vayas. Por mucho que tu entrono te esté diciendo todos los días lo bueno que es hacer deporte, hay otros métodos, ya los veremos más adelante.
-Medita, haz Chi Kung, practica yoga, trabaja tu parte espiritual para aprender a escucharte y saber que te estás pidiendo a ti mismo.