Todos obedecen las mismas órdenes, y no obstante, todos están convencidos de que siguen sus propios deseos. Así como la moderna producción en masa requiere la estandarización de los productos, así el proceso social requiere la estandarización del hombre, y esa estandarización es llamada “igualdad”.

Erich Fromm

 

Esta frase del libro el arte de amar de Erich Fromm, creo que es un buen inicio para hablar un poco sobre cositas mas profundas que nos producen ansiedad.

Los años de dedicación en este tema, casi media vida intentando descifrar por qué nos pasa esto, me han llevado a darme cuenta, de que una de las cosas que nos provoca ansiedad a gran escala es el hecho de pertenecer a esta igualdad sin saberlo  y no poder salir de ella.

 

Nos quedamos atontados como si estuviéramos bajo los efectos de los analgesicos sin darnos cuenta. Tenemos un sueldo fijo a final de mes, que nos permite tener la mente quieta y tranquila, seguimos un equipo de futbol para sentirnos parte de algo, o vemos la serie de moda. Tenemos las mismas rutinas dañinas cada mañana y un dia tras otro y tras otro. En definitiva el hambre agudiza el ingenio. Cuando salimos de estas comodidades, cuando ampliamos nuestra zona de confort, es cuando empiezan las cosas a encajar, cuando empezamos a escucharnos y cuando en definitiva nos atrevemos a todo aquello que en realidad deseamos y no nos hemos atrevido nunca a permitirnos. Total, no tenemos nada que perder.

 

Te propongo un pequeño ejercicio para esta semana. No dejes el trabajo, de momento no te vuelvas loco. Vamos a crear dos micro hábitos para salir un poco de esta igualdad.

 

1- Levántate 30 minutos antes por la mañana y haz 10 minutos de meditación. En solo 10 días de  práctica tu cerebro empezará a cambiar y empezaras a ver las cosas de manera muy distinta.

 

2- Haz ejercicio 20 minutos antes de desayunar, sal de la apatía en la que te quieren sumido, mueve tu cuerpo y veras los beneficios que esto aporta también a tu mente.

 

Espero tus comentarios después de tres dias de probar estos dos pequeños hábitos. Verás que te cuesta menos de lo que crees. Y si necesitas ayuda, solo tienes que pedirmela.